
¿Dónde quedaron las tardes de parque y calle? En los últimos años el incremento de la asistencia de nuestros mayores y pequeños a actividades extraescolares repercute en el poco tiempo libre y de juego que es primordial para el desarrollo óptimo de las habilidades sociales entre iguales.
Con la vuelta a las aulas son muchos los padres que muestram sus dudas sobre el tiempo adecuado de dedicación a las extraescolares.Desde nuestro gabinete les asesoramos para que no sobreocupen a sus hijos con actividades durante todas las tardes y recalcamos la necesidad de reservar tiempo para el juego en el parque, barrio, urbanización y demás entornos seguros donde no se requiera la permanente presencia de un adulto.No se puede considerar el tiempo de juego como tiempo perdido y la elección de las extraescolares debe ser siempre del agrado de los jóvenes además de no porque ser siempre académica.
Iniciativas como la de Francesco Tonucci [psicopedagogo italiano, autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano] o de acuerdos vecinales para lograr barrios seguros que protejan el derecho del niño a jugar libremente son fundamentales para racionalizar los tiempos que los niños y adolescentes dedican a disfrutar del tiempi libre”.
El filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, también defiende la importancia del juego, pero sobre todo la experiencia de la aventura, que en ocasiones en una gran ciudad es difícil.
Para las etapas en las que cursan Educación Infantil y Primaria, las mejores actividades son aquellas que se desarrollan al aire libre, lúdicas, que se realicen en espacios amplios, con buena luz, y dentro del ámbito creativo, donde intervenga el movimiento. Durante los estudios de Educación Secundaria, las extraescolares deberían ser aquellas en las que destaquen el placer por crear y dar forma a proyectos. De esta manera, los jóvenes desarrollan sus ideas en grupo, su visión del mundo.
Para terminar aportamos consejos a la hora de tomar la decisión:
1. Atender a los intereses del niño y también a su temperamento.
2. Evitar la sobresaturación de la agenda del niño.
3. No obligarle a ir
4.Es necesario que estemos atentos a cualquier síntoma de estrés
5.conocer a la persona encargada, su capacitación profesional y el planteamiento pedagógico que tiene esa actividad.
6.aprendan, pero también que disfruten.
7.Evitar actividades extraescolares de refuerzo de los contenidos escolares o que siempre sean lo más lúdicas posibles.
El tiempo de juego e incluso fe aburrimiento es esencial para un buen desarrollo del menor a nivel emocional, social e intelectual.
